RADIO SALMON

viernes, noviembre 24, 2006

«Me conformo con no mentir»


El rockero argentino amplía su ya de por sí ancho horizonte musical en un nuevo disco, 'El palacio de las flores', que rezuma argentinismo, expone polirritmia y exhibe sentimientos descarnados de principio a fin. No es muy rockero, pero ello no es óbice para nada.
-¿Se vive más el rock and roll en España o en Argentina?-
... (silencio largo).-Si no se moja, se infiere que en Argentina.
-Ja, ja, ja... Dice Ariel (Rot, su cuñado) que en Argentina. Es verdad que ahí por lo menos el rock intenta hacerle frente al fútbol. No son antagónicos: los músicos de rock muchas veces se comportan como hinchas de fútbol, pero por suerte los hinchas del fútbol también se comportan como rockeros y llevan sus estandartes con el retrato de Bob Marley o la hoja de cannabis.Y a veces también adaptan nuestras canciones a sus himnos futboleros.
-¿Y usted?-
Personalmente soy de la vieja escuela y no quiero ser un hincha de fútbol cantando. Hoy hay algunos artistas que tienen cierto público joven que desea formar parte de esa hinchada rockera y llevar sus camisetas. A veces me siento ofendido como viejo rockero porque no conozco a esos grupos de las camisetas. Vaya, lo bueno del rock and roll es que un músico de 45 años puede no darse cuenta de todo.Mayor
-¿Quién es Litto Nebbia, su acompañante en el nuevo disco?
-Tiene trece años más que yo. Litto empezó hace mucho. Mantiene la pasión por la música y, sin parecerse en nada, podría compararle con Stevie Wonder o Paco de Lucía. Se implica totalmente en la grabación, vive en el estudio, escribe todo el tiempo... Se jacta de haber comprado sus 15.000 discos. Creó su sello y compró su estudio, que instaló en la casa de su mamá, una profesora de canto, o sea que Litto es músico genético. Grabó a tangueros cuando estaban olvidados, a folkloristas, a la bossa nova... Es un corazón que va más allá.
-En este nuevo disco hay muchos lentos.-
Es un disco lleno de Nebbia, la verdad. A mí me gusta el rock rápido de Ramones y los Rolling Stones, pero sabía perfectamente que no iba a grabar estos registros con Litto, ni ciertos coqueteos míos con un género subtropical como la cumbia. El aporte de Litto no se halla en la velocidad, sino en la pluralidad armónica. A Nebbia no le interesan las armonías vulgares. No: ni rock tipo Ramones o Green Day, ni cumbia. No le interesan. Prefiere pensar en bossa nova, tango... Y esta conciencia musical profunda le cuesta el precio de renunciar a la popularidad. Así, una fuerza de pureza musical se convierte en marginal.
-¿Calamaro siente que está haciéndose mayor?-
El tiempo pasa igual para todos. Se me podría haber dicho lo mismo por mi disco anterior, de tangos. Todos perdemos inocencia, pero mi voz, y la de Litto, se mantienen jóvenes. Lo que no voy a perder es mi humildad trabajando con El Niño González, Jerry González o Litto Nebbia. Es imposible.
-Dicen que Woody Allen traslada directamente su vida a sus películas. ¿Usted hace lo mismo y plasma lo que vive en sus composiciones?-
No siempre. Respondo a la teoría de Bob Dylan, que dice que las canciones son parte del
pensamiento de alguien. Termina diciendo que han de ser lo suficientemente heróicas como para dar la sensación de poder detener el tiempo por un instante. Un pensamiento fugaz o algo que vemos por televisión puede convertirse en una canción con sentimiento también. Incluso puedo cantar una letra que no sea mía. Lo hizo Frank Sinatra con ¿My Way¿ y todos imaginamos que es su vida. El rock está hecho de guitarras y baterías, de peinados y rebeldía, de muchas cosas, y la ventaja de una canción es que es transferible y todos la podemos hacer propia, ¿no?Una voz de todos
-Ahí radica el mérito. Como cuando canta «difícil es encontrar la canción que diga lo que otros sienten». Ese es el secreto de todo.
-Esa letra es de Nebbia y la clave está en el título: cuando una voz sea de todos. La letra no es lo más importante de una canción, sino el canto. Camarón no escribía sus propios textos. Ni siquiera Gardel.-Ni Elvis ni Raphael.
-Es verdad. Pero la virtud es encontrar una voz que sea de todos. Poder cantar y emocionar a la gente. Yo no nací cantante. Ni siquiera poeta. Una vez Sabina me lo dijo. Nos estaban dando un premio de la música y le dije, «muchas gracias, Sabina, vos sos mi maestro, bla, bla». Y él me dijo: «vos sos un músico que hace que las canciones parezcan mejores. Haces que tus letras parezcan buenas por la forma que las cantas». Yo no puedo decir la verdad en todas mis canciones, pero me conformo con no mentir.
-¿Qué significa que ahora lleve sus conciertos una nueva empresa como Last Tour International?-
Yo soy mi propio mánager. Trabajé con ellos un fin de semana, en dos festivales y nos encantaron.
Tomado de: www.eldiaromotanes.es

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