RADIO SALMON

domingo, diciembre 10, 2006

Ahora se viene Mendoza


“¡No soy rock star a tiempo completo! Soy bastante normalito”
Mucho tiempo pasó para que Andrés Calamaro volviera a tener a nuestra provincia como parada obligada de sus giras. Pero todo eso ya quedó atrás, y en el momento cumbre de su carrera y su vida, uno de los músicos más influyentes del rock argentino está de regreso.
Y como para no pasar desapercibido, decidió volver con su viejo amigo de rutas Ariel Rot para revivir a Los Rodríguez y, de paso, mostrar algunas canciones de “El palacio de las Flores”, su reciente producción. Lógicamente habrá temas de toda su carrera y eso ya es una excelente invitación para disfrutar de este show.
Calamaro se prestó al diálogo con Los Andes de la mejor manera. No esquivó ninguna pregunta y todas sus respuestas tienen mucho para leer entre líneas, especialmente la última.
Andrés Calamaro, El salmón, vuelve a Mendoza y antes que nada abre su corazón.
-La última vez que estuviste en Mendoza, presentándote como solista, fue el 4 de diciembre de 1999. Mostraste las canciones de "Honestidad brutal". Desde entonces hasta ahora, ¿cuánta agua pasó bajo el puente?
-Mucha agua y ¡otros materiales nobles!
-Venís con Ariel Rot. ¿Es cierto que también los acompaña Tito Dávila?, ¿me contás algo de cómo será el show?
-Sí, viene Tito con nosotros... Vamos a cantar canciones nuestras, de las mías, de las de Ariel y de las de Rodríguez. También vamos con Candy y con El Niño Bruno, además de la guitarra de Grecco. Es un recital que ya rodamos un poco este año en España.
-Grabaste con Litto Nebbia, tocaste con Ciro Fogliatta, ¿por qué esa relación tan especial con Los Gatos?
-Ciro es un compañero y un amigo. Y Nebbia es Nebbia. También conocí a los otros gatos, al querido Oscar Moro -que fue una muy bella persona-, a Pappo, que siempre recordaremos y a Alfredo Toth. La verdad es que tengo ese honor, que es la amistad de los fundadores de este género, de la huella musical.
-Te hicieron un disco homenaje, ¿cómo lo tomaste?, ¿sentís que estás para homenajes?
-Me lo tomé muy bien. Siento que mis canciones están para todo aquel que las quiera cantar o escuchar. No es un homenaje solamente, son relecturas formidables de algunas de mis canciones que compartí con otros grupos y músicos o letristas.
-Hoy, todos reconocen a Andrés Calamaro. "¡Grande, maestro"! dice la popular. ¿Era hora que así sucediera?, ¿llegó temprano, justo o tarde el reconocimiento?
-“Lo importante no es llegar”, dice la filosofía... rosarina oriental... En este caso sí es importante que haya llegado todo esto que pasó en el brutal 06. Yo necesitaba un tsunami de confianza, de energía buena y de eventos maravillosos junto a la música y a mi pueblo.
-Estás tocando con Ariel Rot y da la impresión que el "Hasta luego" de Los Rodríguez se cumplió. ¿Con quien más tendrías ganas de reunirte?
-No lo sé... Bueno, si lo sé: ahora queremos reunirnos con Cachorro (López) y hacer juntos unas
grabaciones a ver qué nos sale. Y con otros más de nuestros artistas capos. Yo soy un leal soldado de Solari. Y quedé con un gratísimo recuerdo de mis encuentros con Niño Josele, Bersuit y Nebbia, estos últimos muy recientes. Siempre espero volver a tener el honor de reunirme con Mariano Mores. Pero yo soy humilde a la hora de encontrarme con otros artistas y respeto a muchos músicos argentinos y mundiales. También me gustaría encontrarme de vuelta a Jerry González y a Joe Blaney.
-Ahora que al mirar para atrás se ven muchas cosas de otra manera, ¿qué hiciste mal en Los Abuelos de la Nada?, ¿y qué hiciste bien?
-Creo que no hacía nada demasiado bien por aquel entonces, aunque trataba de tocar teclados con mi mayor mérito. Me ayudó tener a esos compañeros colosales. Mike, Polito, El Vasco, Cachorro y Dani Melingo.
-Decime cuál es la mejor canción que escribiste.
-Por suerte no puedo elegir una sola. Siempre quise tener un repertorio ancho, y en ese aspecto ya lo conseguí. De las más recientes elijo “El tilín del corazón”, “Las oportunidades”, “El punto argentino”, “Mi bandera”,aunque por suerte presumo de tener unas cuantas canciones decentes... buenas canciones.
-¿Y la que nunca tendrías que haber escrito?
-Por suerte no hay ninguna en particular que me moleste. Sí que hay canciones que querría nunca haber escrito y que quedaron fuera de los discos. Hay cosas en mis discos más antiguos que no me gustan mucho ya y también hay algunas que el público prefiere y yo no tanto. Prefiero no dar pistas.
-Coescribiste el libro “Tirados en el pasto”, junto a Alejandro Rozitchner, ¿tenés ganas de volver a publicar algo más?
-Sí, me gustaría colaborar en la publicación de las historias marginales de mi compañero Jorge Larrosa. Y no desestimo publicar un volumen de letras, que incluya textos nunca grabados de los poetas de la zurda.
-Desde tu regreso al país es como si nunca te hubieras ido: recitales multitudinarios, homenajes, y sos tomado como un referente para las nuevas bandas. ¿Podés explicar cómo estás viviendo este momento en tu vida?
-Yo lo vivo con responsabilidad y lo vivo entre mis actividades cotidianas. Soy un peatón, compro en la verdulería, cocino y ¡lavo los platos! ¡No soy rock star a tiempo completo! Soy bastante normalito.
-Una de las maneras de agradecer al público que tiene el artista es a través de sus obras; vos lo hacés haciendo discos y creando continuamente. ¿Qué pensás de aquellos músicos que maltratan a su público o frustran un show sin pensar en la gente que pago una entrada para verlo?
-Bueno… hay artistas que hacen todo bien y son un plomo, que son híbridos. Que esté todo bien tampoco dice mucho. Prefiero un poco de caos y no un concierto berreta con apariencia brillante y triunfadora. Me recuerda al punk, a la anarquía. Me gusta el caos.
-¿Podés darme una opinión de cómo ves nuestro país actualmente?
-El país está tratando de salir de la miseria y del hambre y se nota en algunos aspectos. Eso es importante. Cambios positivos siempre son importantes. Creo que hay cosas que están saliendo bien. También tenemos una naturaleza jodida para algunas cosas: las ambiciones, la agresión y la corrupción acompañan tantos episodios de nuestra realidad.
-¿Y nuestro rock?
-Y, sobre el rock... creo que es un buen momento... No sé si es el mejor pero no creo que sea el peor. Fito dice que el talento es irregular en los noventa. Es verdad que hay otros códigos que no son solamente musicales y líricos; que hay una generación de público que busca pertenecer a una camiseta rockera. Pero al mismo tiempo el rock es algo que tiene que ocurrir hoy. Yo tengo cuarentipico y no se supone que tenga que darme cuenta de todo lo que pasa... Punk not dead.
-¿Han quedado canciones guardadas sin mostrar? ¿Estás componiendo actualmente?
-Ahora mismo no estoy componiendo. Este año escribí un repertorio con una dirección bastante popular, algo sofisticado pero subtropical... ¡No se nota la influencia de Nebbia! Creo que son cosas de una sencillez insultante, pero con atractivo. También me quedaron muchas canciones y grabaciones, que no sé si llamar canciones, sin revelar mucho. Un repertorio anárquico, bastante atrevido, una colección de música inédita bastante exagerada.
-Llegando fin de año, ¿hacés balances?
-Este año fue brutal. Estoy muy agradecido con el colectivo musical y con el colectivo 60, que se paseó pintado con los colores blanco, salmón, y negro, tinta roja... En lo musical fue memorable: giramos con Niño Josele y Serrano los tangos de “Tina Roja” que grabamos con Juanjo Domínguez y Jerry González. Las reuniones con Ariel se hicieron rápidamente realidad y trabajar con Litto fue un privilegio, muy cálida experiencia personal y profunda experiencia musical. También me conmoví con las relecturas tan buenas de mis canciones (mías y nuestras) en el doble “Cantando al Salmón” y con la versión de “Indio” Solari, que fue la noticia del año. También canté con “La Mona” Jiménez y con Vicentico. No me puedo quejar…
-¿Y qué deseás para el futuro?
-Para el futuro deseo una salud de hierro para los míos y para mí...
Tomado de: www.losandes.com.ar, Escrito por: Walter Gazzo

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